
Mas Abelló se levantó en los años ochenta sobre suelo nuevo, y eso se traduce en un barrio pensado con el coche ya presente: calles anchas trazadas de golpe, aparcamiento en superficie entre bloques, aceras amplias y portales retranqueados. Los edificios rondan las seis y ocho alturas, con ascensor desde el primer día, viviendas de setenta a noventa metros, terraza o galería y trastero asignado en el sótano.
Pocas zonas de Reus se vacían con tan poca fricción. La cabina admite carro cargado, el vehículo se coloca a pocos metros y el trastero se despacha en la misma operación, sin volver otro día ni pedir una segunda llave.
El tipo de finca que predomina en Mas Abelló
La construcción de los ochenta dejó aquí un estándar muy uniforme: vestíbulo con doble puerta, buzones, ascensor de cuatro plazas, tres o cuatro viviendas por planta y un rellano donde sí se puede girar un somier sin pelearse con la pared. Los pisos tienen pasillo corto, salón con salida a terraza, dormitorios de tamaño regular y armarios empotrados de puerta corredera.
El trastero del sótano es el capítulo que más veces se olvida al pedir presupuesto, y suele guardar la mitad del volumen: muebles retirados en su día, maletas, sillas apiladas, cajas de mudanza y material de una reforma vieja. Enséñalo en el vídeo y la valoración saldrá cerrada a la primera, sin ajustes a media mañana.
Bloques de seis a ocho alturas
Ascensor desde el origen y rellanos con espacio para maniobrar.
Trasteros en el sótano
Cuartos asignados por vivienda, con acceso por el mismo núcleo.
Aparcamiento entre bloques
Sitio para detener el vehículo sin ninguna franja horaria.
Terrazas y galerías
Superficie exterior donde se acumula volumen olvidado.
El contenido típico de una vivienda de Mas Abelló
De estas viviendas sale contenido con buena reventa y poco desgaste: mobiliario de los ochenta y los noventa en pie, sofás y butacas, armarios completos, electrodomésticos grandes que arrancan, televisores, equipos informáticos, bicicletas y muebles de terraza. El trastero añade metal, herramienta y cajas que llevan dos décadas sin abrirse.
Con ese reparto, la parte recuperable cubre la jornada sin apuros. Lo que conserva uso se aparta para reventa o para entidades sociales, el textil viaja a reutilización y el resto se separa por materiales en la propia vivienda antes de cargar, con entrega a gestor autorizado y justificante por fracción.
Desde Mas Abelló nos graban sobre todo estos casos
El barrio estrenó pisos con familias jóvenes y hoy esas familias están en otro momento vital, así que los encargos se reparten entre herencias de primera generación, traslados a una vivienda con menos mantenimiento y ventas de pisos que llevaban años alquilados. También llegan mudanzas en las que sobra media casa y hay que decidir qué viaja, qué se dona y qué se recicla.
Cuando el encargo incluye trastero o plaza de garaje, pedimos una toma de ambos. Ahí se decide buena parte del número final, y preferimos que aparezca en la valoración escrita y no en mitad de la jornada.
Cómo cuadramos la agenda en Mas Abelló
La jornada es de las que se cierran del tirón. El vehículo se sitúa en el aparcamiento contiguo al portal, se sube con protecciones, se desmonta una habitación entera y la bajada arranca sin esperas. Con la cabina disponible el carro hace viajes continuos, y el trastero se vacía por el mismo núcleo antes de cargar la última tanda.
En pleno agosto, con el barrio medio vacío y muchos propietarios en la costa, trabajamos a primera hora y coordinamos la entrega de llaves con quien se haya quedado en Reus o con la agencia. En otoño el ritmo es el habitual y la agenda tiene bastante más holgura para elegir día.
Un paseo grabado y enviado al WhatsApp
Recorres con el móvil cada estancia y dejas los armarios abiertos, asomas al trastero, la galería o el altillo, cuentas en voz alta la altura de la vivienda y acabas retratando la puerta de la finca desde la calle. Ese material muestra el volumen, la calidad del mobiliario, si hay ascensor y dónde cabe el camión.
La valoración escrita, dentro del día
Recibes un mensaje que dice si el trabajo sale sin cobrar o qué fracción lleva importe, con las horas de escalera y las tasas de deixalleria por separado. Al ir por escrito puedes releerlo con calma o reenviarlo a quien tenga que dar el visto bueno en la familia.
Jornada apalabrada con día y franja
Nos presentamos con equipo y furgoneta a la hora pactada, cubrimos rellano, barandilla y peldaños, y desde el primer viaje va cada cosa a su montón: lo que conserva uso, el metal, la madera, el textil y los aparatos eléctricos.
Vivienda barrida y llaves devueltas
Cerramos pasando la escoba por todas las estancias, dejamos un reportaje del antes y el después y ponemos las llaves en la mano de quien nos las dio. El piso queda presentable para la visita, la notaría o el propietario.
Lo que en Mas Abelló inclina la balanza hacia el cero
Mas Abelló reúne las tres circunstancias con una regularidad difícil de igualar: contenido con salida, destino declarado para cada fracción y un acceso que no pone una sola pega. Por eso aquí la respuesta más frecuente es que la vivienda se vacía sin cobrar, incluidos el trastero y lo que guarde la terraza, y la ratificación viaja por escrito antes de que empecemos.
Si el trastero esconde restos de una reforma antigua, esa fracción se entrega por peso y aparece separada en la oferta. Grábalo también y te lo decimos hoy desde contacto. Puedes repasar antes todo lo que incluye el encargo.
Preguntas frecuentes en Mas Abelló
¿En qué casos se vacía un piso de Reus sin cobrar nada?
Cuando confluyen tres circunstancias. Que el contenido retribuya la jornada: mobiliario íntegro, electrodomésticos que arrancan, radiadores de hierro, cobre, herramienta u objetos con recorrido en el mercado de segunda mano. Que la totalidad de lo que baja disponga de salida por reventa, reutilización o reciclaje aprovechable, sin capítulos condenados al vertedero.
Y que la finca deje trabajar, es decir, ascensor —o planta baja y primeros— más un hueco donde detener el camión junto al portal. Las tres asoman en un paseo grabado con el móvil, y si encajan te ratificamos la gratuidad por escrito antes de mover un mueble.
Si alguna se cumple a medias, señalamos qué fracción cuesta y por qué, con el desglose delante.
¿Cuánto se cobra por un vaciado de piso cuando hay que pagarlo?
En Reus una vivienda con importe suele situarse, por lo que manejamos a diario, entre unos 300 euros en el caso de un estudio o un piso pequeño con ascensor y unos 850 u 1.100 euros cuando hablamos de una casa grande, muy cargada o en altura por escalera.
Ese número lo componen tres capítulos que enseñamos por separado: horas de equipo, viajes de furgoneta y toneladas destinadas a vertido, que la deixalleria factura al peso. Lo recuperable resta: cuanto más contenido con recorrido guarda la vivienda, más cae la cifra, hasta tocar el cero. Por eso el punto de partida son siempre unas imágenes.
Vives en Mas Abelló: graba el paseo y sabrás hoy si te sale sin coste
603 38 00 04