
La Immaculada creció en los años cincuenta y sesenta como barrio de vivienda modesta, y esa fecha se lee todavía en cada portal. Predominan los bloques de cuatro alturas, con dos puertas por rellano, escalera de tramo recto y viviendas de cincuenta a sesenta y cinco metros que reparten salón, dos o tres dormitorios pequeños y una cocina con salida a tendedero. Entre ellos sobreviven casas bajas de planta y piso con patio al fondo.
Es el tipo de barrio donde la altura manda sobre los metros cuadrados. Por eso lo primero que preguntamos es en qué planta está la vivienda, y lo segundo, si la escalera incorporó cabina en alguna reforma reciente. Ambas respuestas se ven en el mismo vídeo.
El tipo de finca que predomina en la Immaculada
La escalera de la Immaculada se proyectó para subir personas y poco más: huella corta, giro cerrado en cada descansillo y un rellano donde apenas caben dos personas y un mueble de canto. Los pisos conservan casi siempre la distribución original, con armarios construidos dentro del muro y una cocina angosta donde la lavadora comparte sitio con el fregadero.
Una parte de las fincas ha ido encajando cabina en el patio o en el hueco central durante las rehabilitaciones de los últimos años, y ese detalle cambia la jornada por completo. Cuando no la hay, el mueble se despieza en la propia vivienda y baja en tandas cortas, con el pasamanos y los peldaños forrados desde el primer viaje y el paso libre entre una tanda y la siguiente.
Bloques de cuatro alturas
Escalera de tramo recto, dos puertas por rellano y peldaño corto.
Casas bajas con patio
Planta y piso unidas por escalera interior, con patio al fondo.
Calles de trama menuda
Un carril, aparcamiento en línea y aceras estrechas.
Portales rehabilitados
Fincas que encajaron cabina durante las últimas reformas.
El contenido típico de una vivienda de la Immaculada
El contenido de estas viviendas es de casa vivida sin lujos y aprovechada hasta el último rincón: el armario de luna del dormitorio, la cómoda del pasillo, sillas de enea, camas con somier de láminas, una cocina que ha visto pasar cuarenta años de comidas, mucha ropa y mucha ropa de cama, cajas de papel y el rincón donde se fueron apilando los aparatos que dejaron de encenderse.
El metal es aquí el mejor aliado del presupuesto: somieres, persianas, carpintería de aluminio, herramienta y bicicletas tienen mercado propio. El mueble macizo que conserva estructura se aparta para reventa o para entidades sociales, la ropa en buen estado va a reutilización y lo que agota sus salidas se entrega clasificado, con justificante de gestor autorizado.
Desde la Immaculada nos graban sobre todo estos casos
Del barrio nos escriben sobre todo hijos y nietos. Son viviendas compradas o alquiladas hace sesenta años, ocupadas hasta el final por una misma persona, que la familia tiene que despejar para venderlas o alquilarlas. Otro grupo frecuente es el del propietario que recupera un piso tras un arrendamiento muy largo y necesita dejarlo listo para que entre la reforma.
La casa baja con patio tiene su propio guion: además del interior aparecen el trastero del fondo, el lavadero, las macetas grandes y la herramienta de toda la vida. Conviene grabar también esa parte, porque suele sumar un tercio del volumen final y es justo la que se olvida al calcular de memoria.
Cómo cuadramos la agenda en la Immaculada
Aquí la jornada se planifica calle a calle. La trama es menuda, de un solo carril y con aparcamiento en línea, así que entramos a primera hora para que la furgoneta pueda quedarse frente al portal sin entorpecer y el acarreo sea de pocos metros. Si el hueco no aparece, se descarga en la calle contigua y se hace el último tramo con carro.
Dentro se trabaja por habitaciones cerradas: se desmonta una entera, se baja y se pasa a la siguiente, de modo que la escalera nunca queda ocupada mucho rato seguido. En la casa baja con patio se protege la escalera interior peldaño a peldaño antes de mover nada. Al final barremos todas las estancias y devolvemos las llaves en mano.
Un paseo grabado y enviado al WhatsApp
Recorres con el móvil cada estancia y dejas los armarios abiertos, asomas al trastero, la galería o el altillo, cuentas en voz alta la altura de la vivienda y acabas retratando la puerta de la finca desde la calle. Ese material muestra el volumen, la calidad del mobiliario, si hay ascensor y dónde cabe el camión.
La valoración escrita, dentro del día
Recibes un mensaje que dice si el trabajo sale sin cobrar o qué fracción lleva importe, con las horas de escalera y las tasas de deixalleria por separado. Al ir por escrito puedes releerlo con calma o reenviarlo a quien tenga que dar el visto bueno en la familia.
Jornada apalabrada con día y franja
Nos presentamos con equipo y furgoneta a la hora pactada, cubrimos rellano, barandilla y peldaños, y desde el primer viaje va cada cosa a su montón: lo que conserva uso, el metal, la madera, el textil y los aparatos eléctricos.
Vivienda barrida y llaves devueltas
Cerramos pasando la escoba por todas las estancias, dejamos un reportaje del antes y el después y ponemos las llaves en la mano de quien nos las dio. El piso queda presentable para la visita, la notaría o el propietario.
Lo que en la Immaculada inclina la balanza hacia el cero
En la Immaculada la respuesta depende sobre todo de la planta. Una vivienda en planta baja, en un primero o en una finca que ya tiene cabina sale sin factura en cuanto dentro hay mueble con estructura, metal y aparatos que arrancan, y lo confirmamos por escrito antes de subir. Un tercero o un cuarto a pie de escalera suma horas de bajada a hombros, y esas horas se cuentan una a una en la valoración, junto al valor de lo recuperable.
Dinos la calle y la altura y salimos de dudas hoy mismo. Aquí tienes el alcance del trabajo y el resto de barrios donde aparecemos.
Preguntas frecuentes en la Immaculada
¿Dónde aparca el camión en una calle peatonal del Centre?
En el punto habilitado más próximo, y esa distancia se mide antes de pronunciar cifras. En el nucli antic la furgoneta suele quedarse en el raval o en una plaza cercana, y cada pieza recorre unos metros a mano, en ocasiones dentro de la franja municipal de carga y descarga.
Lo comprobamos con la toma del portal y con la dirección exacta, y lo dejamos escrito en la valoración: si el acarreo es corto, lo habitual es que se mantenga el cero; si se alarga, ese capítulo aparece con su importe y tú decides. En el barri Gaudí o en Mas Pellicer ni se plantea, porque se aparca delante.
¿El Ayuntamiento recoge muebles gratis en Reus?
Sí, y es la vía indicada cuando se trata de unas pocas piezas. El consistorio mantiene la deixalleria municipal y un servicio de recogida de voluminosos con solicitud previa, en el que el vecino deja los bultos en la calle la noche señalada. Lo verás explicado, con el calendario por zonas, en la web municipal.
Una vivienda completa es otra historia: hay que descenderlo todo, clasificarlo y transportarlo, y ahí entramos nosotros, que además podemos hacerlo sin cobrar cuando el contenido y la puerta lo permiten.
Vives en la Immaculada: graba el paseo y sabrás hoy si te sale sin coste
603 38 00 04